Las mentiras

Bueno se joden, retome el taller literario y ahora me van a tener que leer seguido. Por ahí en otra vida logre escribir algo “literario”, por ahora solo me sale esto. Si les jode, la puerta esta por ahí——————->

Mentiras

Mascara

Las mentiras

“Las mentiras van y vienen” gritó ella en la puerta de un bar donde el mozo era uno  más del montón.

Gritó hasta que la encerraron…

Sus piernas bailando un tango habían calentado en otra época las pavas de turno, que siempre volcaban su agua antes de llegar al hervor.

Ella había sido la más linda de la noche, desde obelisco hasta las calles de tierra del segundo cordón.

Y ahora, semanas después aún gritaba, día tras día, noche tras noche que “Las mentiras van y vienen” mientras el psiquiatra la escuchaba sin prestar atención.

En un bolso harapiento, escondido en su cuarto, guardaba un recuerdo que no era mentira, un recuerdo que siempre la desnudaría con amor.

Esteban Terranova.

Las piernas del Vasco.

Medianera

Medianera

 

El Vasco llego a las tres de la tarde de la obra. Se había pegado un golpe bajando unas bolsas de cemento de la planta alta del dúplex en construcción y el arquitecto lo mandó a su casa a descansar.

La mesa estaba puesta con queso y el mate listo. Agua en el termo y una nota: “Vasco fuí a lo de Marisa, vuelvo después de cenar.”

Tomo mate sin siquiera mirar el queso. Prendió un pucho y dejo que el silencio lo acompañe un buen rato.

Se pegó una ducha de esas que se llevan la mufa. Abrió la heladera y saco una cerveza helada. Manoteo el queso y salió al patio. Se sentó en un cantero, usando un banquito de mesa improvisada.

Vió como el gato del vecino caminaba por la medianera atento a un posible y ya típico piedrazo del Vasco. “Hoy zafas hijo de puta” pensó mientras vio al animal seguir su camino.

Se hizo de noche, muy de noche.

Le dolían las piernas más de lo normal. La escalera de la obra era demasiado para un tipo de su edad. Terminó la birra.

Llegó Claudia sonriendo y se abalanzó  para besarlo.

–Salí que me duele todo… — Dijo el de manera brusca y ordinaria.

–Sos un guarango y un forro.

–Si no te gusta tomatelas…

La noche siguió silenciosa. El dio vueltas en la cama toda la noche. Ella no durmió.

El desayuno fue de tostadas, mate y sexo.

 

El cordón.

Cordón

Cordón

El Vasco salió del baño y la vio a la colorada preparando la mesa. Se acomodó el toallón a la cintura y fue derecho a la cocina.

–¿Que hay para cenar?

Claudia le agarro la pija y le saco la toalla.

Quince minutos después picaban queso, cerveza y maní.

El Vasco estaba en silencio mientras ella canturriaba un tema del Negro Rada que sonaba de fondo.

Se levanto, se cambio y salió a la calle sin pegar un portazo. No le hacia falta sobreactuar su humor.

Camino varias cuadras entre pucho y pucho. Se sentó en el cordón de una esquina. Vio pasar una cartonera de no mas de 15 años carrito por delante, shorcito por detrás. Le miro el culo. Vio como le gritaban los muchachos del camión de la basura. Se rió.

Pensó que los cordones de las veredas tienen solo una finalidad: Sentarte a reír o llorar.

Dos cigarrillos y más de 45 cuadras para volver a casa. La cara de culo de Claudia. La mesa enquilombada. El toallón tirado. Los mismos putos recuerdos de todas las noches.

Se durmió como un perro viejo. Pensando que no estaba vencido. Solo dormía para poder morder otra vez al día siguiente.

Bestiario.

Clasificación de los PELOTUDOS: El sociable.

Este es un PELOTUDO complejo. Su garra en función de caer bien hace que las personas suelan tenerle en principio un poco de lastima. ¡Error! Lo sabe y lo usa. Esta en vos controlarlo…

Este tipo rompe cualquier tester de PELOTUDOS.

 

Si lo dejas pasar de la puerta cagaste. En twitter si le das follow te cagara a menciones, Dms, saludos, FF y demás acciones PELOTUDAS. En Facebook  te etiqueterá en CADA foto que suba y usara las palabras “Amiguis virtual, Amiguito 2.0” etc. En el  chat aunque tu estado sea “NO DISPONIBLE, EN QUIMIOTERAPIA” el PELOTUDO/A te saludara con un “HOLAAAA COMO ESTAS????. Blokealo, pero a patadas en el culo. No distingue sexo en su falta de boquete. Va y va, la quiere poner por lo menos una vez sin pagar. En la vida real se adueñara del titulo de “mejor amigo”, titulo PELOTUDO si los hay. Aprender a identificarlo es fácil. Lo complejo amigos, es perder los pruritos y hacerlo cagar de arranque. Después ya sera tarde.

Bestiario.

Clasificación de los PELOTUDOS: El tira postas.

Ay mis estimados, este si es un tipo de PELOTUDO supremo. Se las sabe todas. Muchos creemos tenerla clara en diferentes temas. Pero este tipo de PELOTUDO es adorador del consejo no pedido. Viene te dice la “justa” y pone carita de banana. Te la va a cancherear hasta cuando hace silencio. Ojitos sobradores, levanta las cejas disimulando que te presta atención  cuando en realidad solo esta armando su próxima oración. Que obviamente usara para darte CLARIDAD. Por que si, es obvio, vos no entendes nada.

PELOTUDO

Este tipo de PELOTUDO suele llegar lejos. Por lo general hasta la concha de su madre, que es a donde solemos mandarlo. Aproveche y fajelo antes de su partida. Le vendra bien a el y a nuestra sociedad.

 

Bestiario.

Clasificación de los PELOTUDOS: El OPTIMISTA.

Bueno, usé tanto la palabra PELOTUDO en twitter que ya siento que llego el momento de clasificarlos. Nunca es bueno caer en las generalizaciones mas allá de que sea una red social de PELOTUDOS por naturaleza. Espero ir con los posteos mejorando la calidad de las descripciones. Deberán entender que cada vez que los nombro me ofusco. Los PELOTUDOS son peor que el HIV pero no nos damos cuenta. Es por eso que no podre jamás lograr una narrativa con esto. De todos modos ustedes me leen siempre y saben bien que los purismos literarios no son lo mio.

Cinco PELOTUDOS optimistas.

PELOTUDO OPTIMISTA: Es ese con cara de paspado que sonríe. Te dice “Buenos días” radiante, eufórico  No tiene capacidad de percibir “TU” estado de animo. Son así, PELOTUDOS. El peligro es que se ponen en el lugar de victimas si los ubicas en la realidad. Terminan saltando al vació desde un piso 19. Casi siempre fallan, son PELOTUDOS, no nos olvidemos. Lo primero que dirá al despertar después de semanas en terapia intensiva es: “Ahora que zafé,  entiendo la vida, hay que ser feliz”. Si puede peguele un tiro.

Otra caracteristica es que suelen irritar el entorno, cualquiera sea este. Aún en ambitos donde no conoce a nadie. Apañados por su sonrisa cuasi mogólica se creen in-imputables  Ejemplos hay varios. O nunca les paso subir al tren, verano, 37º, estar parado en una ola humana de indios sudorosos, sube el PELOTUDO optimista, se apretuja cerca de uno mira a todos y sonrie. Le quiere PONER ONDA EL PELOTUDO. En un 96% de los casos lo cagarian a palos todos los que comparten vagon, no lo hacen por cuestiones legales. A nadie le gusta ir en cana por un PELOTUDO.

Bestiario.

Héroes

Arroyo

Yo tendría 8 o 9 años. Íbamos con mis abuelos paternos los  fines de semana largos y vacaciones de invierno a una casita ,que había construido con sus propias manos mi viejo, ubicada en Capilla del Señor. Hoy es un viaje de 20 minutos en auto. Pero en esa época nos llevaba varias horas entre trenes y demás yerbas el arribo al rancho. Y digo rancho por que  lo era. De ladrillos y adobe, alzado en dos terrenos al lado de la ruta. Rodeado de campitos. A 4 cuadras se situaba la casa del “tambero” ( así se lo conocía por allá ) que ordeñaba sus no mas de 20 vacas a diario y salia a vender la leche por la zona.

No se que quedo de todo eso. Mi ultima pasada por ahí fue hace mas de 15 años. La casa la había ocupado una familia con muchos hijos. Mi viejo en un acto de humanidad y excusándose  en una deuda de impuestos sobre la propiedad opto por dejarle la casita a esta familia.

Mi abuelo, un tano del sur de Italia, venido a BsAs de pibe era como miles de inmigrantes mas. Pero para mi era único. Un tipo duro, con cara de sacrificado. Con la mirada siempre entre perdida y protectora. Un bigote que hasta el mismísimo Francis Ford Coppola hubiera querido usar en El Padrino. El tano era amante de la caza y de la pesca. A cazar jamas me llevo, yo era chico. Y si había algo que el viejo tenia en claro era que cosas se podían hacer con chicos y que cosas no. Mas allá de su electa distancia con los purretes conmigo era diferente. Me llevaba a pescar y me llevaba de “vacaciones” al ranchito de mis viejos.

A unos mil metros del rancho había un arroyo. Arroyo que solía secarse cuando al Río Lujan se le antojaba. Así fue que un día me lleva a pescar a ese rejunte de agua. Mientras yo zampaba la bollita en los 10cmts de agua ( estoy seguro que no había mas, estaba a punto de secarse el arroyo) mi abuelo a su siempre quietud le sumo una mirada sagaz, quedo fijo, como un perro de caza mirando los juncos que estaban a pocos metros. Yo largue todo y me arrime a el, le agarre la mano  y actué la misma capacidad de intensidad de mi abuelo enfocándome en esos juncos. No vi nada. Pero me gustaba jugar a que sí veía como el. De pronto un borbollon en el agua. El tano salto, yo solo vi sus pies afirmarse en el fondo del arroyo y meter la mano a una velocidad que me dejo fascinado, cuando la saco tenia en su puño una tararira que se movía enajenada. Cuando llego a donde estaba yo note lo que pasaba. El pobre pez había metido la cabeza en una lata de conservas, seguramente buscando algo para comer. En esas latas por esos años la gente ponía las lombrices que usaba de carnada y al retirarse del lugar de pesca la arrojaba con una falsa solidaridad para que “coman” los bichos. Esta por su tamaño había quedado presa. Mi abuelo la envolvió en un trapo que mojo en la orilla, sin decir una palabra guardo todo y me agarro de la mano. Nos volvimos al rancho a paso firme. Yo no podía dejar de mirarlo. Imagine la fritanga a la noche. Mi abuela cocinando, nosotros en la mesa esperando la comida… Llegamos y desorientandome encaró para la bomba de agua. Esas bombas manuales que hoy usan de adorno en algunos barrios privados. Bombeo, lleno la piletita que estaba a los pies de la bomba y largo ahí a la tararira. Con un cuidado impecable le saco la lata y la dejo sola. Me miro y por primera vez desde hacia mucho me hablo: “Vamos, dejemosla tranquila”

No  recuerdo muy bien pero creo que  uno o dos días después, partíamos con un balde y la tarucha ( así se les dice en la jerga de los pescadores) para el arroyo. Llegamos, la saco, me la acerco como para que la admirara y la libero. Ese día no pescamos. Nos volvimos a la casa y mi abuela nos preparo unas milanesas con puré.

Jamás le pregunte a mi abuelo por que la había salvado en lugar de comer si siempre comía lo que pescaba. No me arrepiento de no haberle preguntado. Me ayudo a construir sobre el una imagen mas fantástica aún. Afirmó su rol de héroe en mi niñez. Al fin de cuentas los héroes de verdad no necesitan andar dando razones.

Les pido perdón por las formas y por lo no editado de esto, pero los recuerdos no se editan. Sería hacerme trampa. Hoy todo esto se me vino a la mente leyendo el siguiente cuento corto que les copio acá y lo quería guardar en algún lado. Y si, ligo el blog.

EL PESCADO QUE SE AHOGÓ EN EL AGUA Arturo Jauretche

El arroyo de La Cruz había crecido por demás y bajando dejó algunos charcos en la orilla. Por la orilla iba precisamente el comisario de Tero Pelado, al tranquito de su caballo. Era Gumersindo Zapata, a quien no le gustaba mirar de frente y por eso siempre iba rastrillando el suelo con los ojos. Así, rastrillando, vio algo que se movía en un charquito y se apeó. Era una tararira, ese pez redondo, dientudo y espinoso, tan corsario que no deja vivir a otros. Vaya a saber por qué afinidad, Gumersindo les tenía simpatía a las tarariras, de manera que se agachó y alzó a la que estaba en el charco. Montó a caballo, de un galope se llegó a la comisaría, y se hizo traer el tacho donde le lavaba los “pieses” los domingos. Lo llenó de agua y echó dentro a la tararira.

El tiempo fue pasando y Gumersindo cuidaba todos los días de sacar el “pescado” del agua, primero un rato, después una hora o dos, después más tiempo aún. La fue criando guacha y le fue enseñando a respirar y a comer como cristiano. ¡Y tragaba la tararira! Como un cristiano de la policía. El aire de Tero Pelado es bueno y la carne también, y así la tararira, criada como cordero guacho, se fue poniendo grande y fuerte.

Después ya no hacía falta ponerla en el agua y aprendió a andar por la comisaría, a cebar mate, a tener despierto al imaginaria, y hasta a escribir prontuarios. […].

Gumersindo Zapata la sabía sacar de paseo, en ancas, a la caida de la tarde.

Ésa fue la desgracia.

Porque en una ocasión, cuando iban cruzando el puente sobre el arroyo de La Cruz, la pobrecita tararira se resbaló del anca, y se cayó al agua.

Y es claro. Se ahogó.

Que es lo que les pasa a todos los pescados que, dedicados a otra cosa que ser pescados, olvidan que tienen que ser eso: buenos pescados.[…].

Bestiario.