¡Pinches zombies!

En México se organizo las Zombie Walk 2012. No conseguí fotos buenas como las de Buenos Aires…pero para los limados de los zombies como yo sirven.

 

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Héroes

Arroyo

Yo tendría 8 o 9 años. Íbamos con mis abuelos paternos los  fines de semana largos y vacaciones de invierno a una casita ,que había construido con sus propias manos mi viejo, ubicada en Capilla del Señor. Hoy es un viaje de 20 minutos en auto. Pero en esa época nos llevaba varias horas entre trenes y demás yerbas el arribo al rancho. Y digo rancho por que  lo era. De ladrillos y adobe, alzado en dos terrenos al lado de la ruta. Rodeado de campitos. A 4 cuadras se situaba la casa del “tambero” ( así se lo conocía por allá ) que ordeñaba sus no mas de 20 vacas a diario y salia a vender la leche por la zona.

No se que quedo de todo eso. Mi ultima pasada por ahí fue hace mas de 15 años. La casa la había ocupado una familia con muchos hijos. Mi viejo en un acto de humanidad y excusándose  en una deuda de impuestos sobre la propiedad opto por dejarle la casita a esta familia.

Mi abuelo, un tano del sur de Italia, venido a BsAs de pibe era como miles de inmigrantes mas. Pero para mi era único. Un tipo duro, con cara de sacrificado. Con la mirada siempre entre perdida y protectora. Un bigote que hasta el mismísimo Francis Ford Coppola hubiera querido usar en El Padrino. El tano era amante de la caza y de la pesca. A cazar jamas me llevo, yo era chico. Y si había algo que el viejo tenia en claro era que cosas se podían hacer con chicos y que cosas no. Mas allá de su electa distancia con los purretes conmigo era diferente. Me llevaba a pescar y me llevaba de “vacaciones” al ranchito de mis viejos.

A unos mil metros del rancho había un arroyo. Arroyo que solía secarse cuando al Río Lujan se le antojaba. Así fue que un día me lleva a pescar a ese rejunte de agua. Mientras yo zampaba la bollita en los 10cmts de agua ( estoy seguro que no había mas, estaba a punto de secarse el arroyo) mi abuelo a su siempre quietud le sumo una mirada sagaz, quedo fijo, como un perro de caza mirando los juncos que estaban a pocos metros. Yo largue todo y me arrime a el, le agarre la mano  y actué la misma capacidad de intensidad de mi abuelo enfocándome en esos juncos. No vi nada. Pero me gustaba jugar a que sí veía como el. De pronto un borbollon en el agua. El tano salto, yo solo vi sus pies afirmarse en el fondo del arroyo y meter la mano a una velocidad que me dejo fascinado, cuando la saco tenia en su puño una tararira que se movía enajenada. Cuando llego a donde estaba yo note lo que pasaba. El pobre pez había metido la cabeza en una lata de conservas, seguramente buscando algo para comer. En esas latas por esos años la gente ponía las lombrices que usaba de carnada y al retirarse del lugar de pesca la arrojaba con una falsa solidaridad para que “coman” los bichos. Esta por su tamaño había quedado presa. Mi abuelo la envolvió en un trapo que mojo en la orilla, sin decir una palabra guardo todo y me agarro de la mano. Nos volvimos al rancho a paso firme. Yo no podía dejar de mirarlo. Imagine la fritanga a la noche. Mi abuela cocinando, nosotros en la mesa esperando la comida… Llegamos y desorientandome encaró para la bomba de agua. Esas bombas manuales que hoy usan de adorno en algunos barrios privados. Bombeo, lleno la piletita que estaba a los pies de la bomba y largo ahí a la tararira. Con un cuidado impecable le saco la lata y la dejo sola. Me miro y por primera vez desde hacia mucho me hablo: “Vamos, dejemosla tranquila”

No  recuerdo muy bien pero creo que  uno o dos días después, partíamos con un balde y la tarucha ( así se les dice en la jerga de los pescadores) para el arroyo. Llegamos, la saco, me la acerco como para que la admirara y la libero. Ese día no pescamos. Nos volvimos a la casa y mi abuela nos preparo unas milanesas con puré.

Jamás le pregunte a mi abuelo por que la había salvado en lugar de comer si siempre comía lo que pescaba. No me arrepiento de no haberle preguntado. Me ayudo a construir sobre el una imagen mas fantástica aún. Afirmó su rol de héroe en mi niñez. Al fin de cuentas los héroes de verdad no necesitan andar dando razones.

Les pido perdón por las formas y por lo no editado de esto, pero los recuerdos no se editan. Sería hacerme trampa. Hoy todo esto se me vino a la mente leyendo el siguiente cuento corto que les copio acá y lo quería guardar en algún lado. Y si, ligo el blog.

EL PESCADO QUE SE AHOGÓ EN EL AGUA Arturo Jauretche

El arroyo de La Cruz había crecido por demás y bajando dejó algunos charcos en la orilla. Por la orilla iba precisamente el comisario de Tero Pelado, al tranquito de su caballo. Era Gumersindo Zapata, a quien no le gustaba mirar de frente y por eso siempre iba rastrillando el suelo con los ojos. Así, rastrillando, vio algo que se movía en un charquito y se apeó. Era una tararira, ese pez redondo, dientudo y espinoso, tan corsario que no deja vivir a otros. Vaya a saber por qué afinidad, Gumersindo les tenía simpatía a las tarariras, de manera que se agachó y alzó a la que estaba en el charco. Montó a caballo, de un galope se llegó a la comisaría, y se hizo traer el tacho donde le lavaba los “pieses” los domingos. Lo llenó de agua y echó dentro a la tararira.

El tiempo fue pasando y Gumersindo cuidaba todos los días de sacar el “pescado” del agua, primero un rato, después una hora o dos, después más tiempo aún. La fue criando guacha y le fue enseñando a respirar y a comer como cristiano. ¡Y tragaba la tararira! Como un cristiano de la policía. El aire de Tero Pelado es bueno y la carne también, y así la tararira, criada como cordero guacho, se fue poniendo grande y fuerte.

Después ya no hacía falta ponerla en el agua y aprendió a andar por la comisaría, a cebar mate, a tener despierto al imaginaria, y hasta a escribir prontuarios. […].

Gumersindo Zapata la sabía sacar de paseo, en ancas, a la caida de la tarde.

Ésa fue la desgracia.

Porque en una ocasión, cuando iban cruzando el puente sobre el arroyo de La Cruz, la pobrecita tararira se resbaló del anca, y se cayó al agua.

Y es claro. Se ahogó.

Que es lo que les pasa a todos los pescados que, dedicados a otra cosa que ser pescados, olvidan que tienen que ser eso: buenos pescados.[…].

Bestiario.

Homero Manzi.

Homero Manzi.

Estoy seguro de que en algunas  esquinas perdidas de Buenos Aires aún quedan guapos. Escondidos tal vez a la espera de una letra ,como las que escribía Manzi, que los obligue a salir.

ARRABAL

Arrabales porteños
de casitas rosadas
donde acuna los sueños
el rasguear de las guitarras.

Donde asoma la higuera
sobre las tapias,
adornando los muros
con sus fantasmas.

Sombra,
telón azul del suburbio
donde se juega el disturbio
cuando un amor se envenena
y al dolor de la traición,
se haee rencor,
rencor y pena.

Sombra,
donde los labios se juran
mientras la noche murmura
con su voz de bandoneón.

Arrabales porteños,
en tus patios abiertos
las estrellas se asoman
y te bañan de silencio.

Y la luna amarilla
siembra misterios
caminando en puntillas
sobre tus techos.

Homero Manzi.

Bestiario.

Zombie Walk 2012, Buenos Aires.

Yo se que no todos entienden este genero, o bien no lo disfrutan. Yo lo empece a disfrutar de grande…Si, en una época no lo fui.

No iría jamas a una Zombie Walk, ni cosa por el estilo. Pero me divierte que los pibes lo hagan, la pasen bien y jueguen con su creatividad un poco.

Acá subo imágenes tomadas por una amiga fotógrafa llamada Yamile Aversa.

Bueno disfruten y a fajar zombies.

Bestiario

Así nacen los zombies.

Estoy como loco con el tema. Sabran disculpar y si no saben aprendan. ¡Mas de zombies!


Bestiario.

The Walking Dead

No se ustedes, yo quede re manija. Rick esta peroncho como debe ser y se planta con todo lo que se cruza.

Cosas de chicos

No todo es trabajo en la vida. Y mucho menos en la de los hombres de casi 40 que aun renegamos de ser esos tipo serios, con cara de preocupados que circulan por la calle asustando a los pibes, como diciéndoles: “este amargado vas a ser vos cuando llegues a mi edad”. Por eso trato de reírme cada tanto y si, también de jugar. En fin, acá algunas pavadas que me hacen reír, y algunas con las que, aún, si dije aún,  juego.

Marvel, zombies.

BATMAN

Juguete que tengo desde hace 30 años.

Libros

Pulpo, si rompí algo usándola ya prescribió.

Bestiario.