El cordón.

Cordón

Cordón

El Vasco salió del baño y la vio a la colorada preparando la mesa. Se acomodó el toallón a la cintura y fue derecho a la cocina.

–¿Que hay para cenar?

Claudia le agarro la pija y le saco la toalla.

Quince minutos después picaban queso, cerveza y maní.

El Vasco estaba en silencio mientras ella canturriaba un tema del Negro Rada que sonaba de fondo.

Se levanto, se cambio y salió a la calle sin pegar un portazo. No le hacia falta sobreactuar su humor.

Camino varias cuadras entre pucho y pucho. Se sentó en el cordón de una esquina. Vio pasar una cartonera de no mas de 15 años carrito por delante, shorcito por detrás. Le miro el culo. Vio como le gritaban los muchachos del camión de la basura. Se rió.

Pensó que los cordones de las veredas tienen solo una finalidad: Sentarte a reír o llorar.

Dos cigarrillos y más de 45 cuadras para volver a casa. La cara de culo de Claudia. La mesa enquilombada. El toallón tirado. Los mismos putos recuerdos de todas las noches.

Se durmió como un perro viejo. Pensando que no estaba vencido. Solo dormía para poder morder otra vez al día siguiente.

Bestiario.